El panorama, además de desolador, resulta tremendamente aburrido. Los medios de comunicación nos saturan con lecciones de ingeniería financiera, los contertulios hacen como que saben de lo que hablan y los políticos se quedan con nosotros, como siempre. En los bares, en los parques, en las radios y televisiones, todo el mundo habla de Bankia, del BCE, del Banco de España, al igual que han estado hablando durante los últimos Leer mas ...
A los que llevamos algún tiempo familiarizados con una de las últimas modas, Twitter, una red social en la que se pueden hacer comentarios con una limitación de ciento cuarenta caracteres, nos suena el “hastag” o etiqueta “#gratisnotrabajo”.
Se trata de una iniciativa canalizada por la Asociación de la Prensa de Madrid y surgida hace algunos meses, a instancias de los propios periodistas presentes en Twitter, tras las denuncias de muchos de ellos relativas a la multitud de ofertas de “trabajo” en las que se solicitaban periodistas para trabajar gratis o bajo un sistema de remuneración indigno y esclavista.
Así, se recopilaron y difundieron cientos de ofertas en las que las empresas se aprovechaban del gran número de periodistas y estudiantes en paro, y con necesidad de obtener experiencia y labrarse un curriculum, para conseguir de ellos trabajo gratuito o precario, a varios céntimos el artículo con algo de suerte.
Los que llevamos ya algún tiempo, a pesar de nuestra juventud, trabajando o colaborando en medios, no nos causan sorpresa este tipo de situaciones, sino que más bien son parte de nuestro día a día. “Ya era hora”, nos dijimos. Tras muchos años explotados, también durante los años en los que no había crisis y proliferaban cantidad de medios nuevos, parecía que ahora los jóvenes periodistas empezaban a alzar la voz. Pero de aquella campaña hoy sólo quedan unas cuantas anécdotas, mientras continúa acentuándose el desempleo y la precariedad laboral en el periodismo español.
Esta semana se ha celebrado el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una loable iniciativa de la ONU con la que se reconoce la importancia que esta libertad tiene dentro de una auténtica democracia. El germen reivindicativo surgido en Twitter se ha materializado en una nueva campaña bajo el lema “Sin periodistas, no hay periodismo; sin periodismo, no hay democracia” que ha supuesto la realización de concentraciones a lo largo del país bajo el llamamiento realizado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).
Sin embargo, los periodistas, tan corporativos para algunas cosas, y tan poco para las más importantes, han secundado la iniciativa de forma marginal, mientras sus medios cubrían actos por el Día Mundial de la Libertad de Prensa protagonizados por políticos de toda ralea que peroraban sobre las libertades para, renglón seguido, protagonizar ruedas de prensa en las que no aceptan preguntas o presionar a algún medio a través de la publicidad institucional. Sólo cuando los propios periodistas, en su conjunto, sean capaces de reclamar un periodismo digno y libre la sociedad volverá a tomar conciencia del papel de la prensa en democracia.
Málaga Hoy, 6 de mayo de 2012
Uno comete la insensatez, en estos tiempos triviales, de releer a Machado, a Antonio, y se encuentra con que España, la nuestra, es la misma de siempre. Aquel hombre del casino provinciano, fruta vana “de aquella España que pasó y no ha sido”, sigue siendo el protagonista taciturno y gris de nuestra sociedad, sólo que arropado por nuevos oropeles que le hacen sentir moderno, cuando es el mismo ejemplar de siempre, parafraseando de nuevo a Machado, de la cepa hispana.
En un país en el que no se lee, menos a nuestros poetas, al pobre don Antonio se le recuerda por unos pocos versos, gracias a Serrat, o por su culpa. Algunos de esos versos, famosos por definitorios, se han convertido en auténticos estereotipos sobre nosotros mismos y, como tales, tienen su parte de verdad y su parte de burda caricatura.
Abro el periódico y me encuentro con una España de charanga y pandereta, perdón por el verso convertido en tópico, en la que los medios y las redes sociales son el nuevo casino provinciano, con más gente pero con los mismos vicios de siempre. Devotos de Mourinho y de Guardiola, transposición actual de Frascuelo y de María, nuestros compatriotas se enzarzan en infértiles lides mientras su país se desangra.
La fría estadística, compañera inseparable de la cruel economía, nos anuncia un futuro negro y falto de esperanza. Más de la mitad de los jóvenes se encuentran en paro y, lo que es más descorazonador, carecen de perspectivas de cualquier clase más allá de la emigración o del hastío. Millones de españoles viven del aire. Se empobrece y destruye la clase media, pero el país se paraliza para ver como Pep Guardiola anuncia que deja, por voluntad propia, su tranquilo y remuneradísimo trabajo. Toda una ironía en estos tiempos que corren, casi un insulto. Aunque nadie se dé por aludido.
Siguiendo con el famoso poema machadiano, titulado “El mañana efímero”, “el vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero”, así esperaremos que el futuro oscuro que nos amenaza, pues las previsiones del Gobierno auguran años y años de ascenso del desempleo, sean sólo un amargo pasaje transitorio de nuestra historia. Un periodo doloroso, pero de obligado cumplimiento merced a un pasado inmediato que nos pasa las cuentas.
Pero esta España de brazos caídos y hambre, esta España de hoy, de mañana, y de siempre “ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta”. Debemos algún día salir de este sopor intelectual en el que nuestro país se ve abocado siglo tras siglo. Habrá de nacer otra España, “del cincel y de la maza”, “implacable y redentora”. La “España de la rabia y de la idea”.
Málaga Hoy, 29 de abril de 2012
El alcalde de Tres Cantos cobraba poco, o eso, al menos, es lo que él creía, así que el pasado 28 de marzo utilizó su mayoría en el pleno para aprobar un aumento de sueldo que oscilaba entre el dieciséis y el treinta por ciento de la retribución anual de sus concejales y de él mismo, dependiendo de los cargos ostentados por los diferentes próceres municipales. Los miembros del equipo Leer mas ...
El ministro Wert, acompañado de la omnipotente Soraya, anuncia una reforma universitaria próxima, con carácter de urgencia, que lleva necesitándose, al menos, desde el mismo día en que entró en vigencia la última.
Siendo uno de los ministros más atacados durante estos primeros meses de legislatura, quizás por poseer una lengua ágil y díscola dentro de un panorama político nacional soso y ñoño a rabiar, quiere seguir metiéndose en problemas. Y ya lo creo que lo conseguirá, aunque haga bien su cometido.
El Ministro dice las cosas claras. Se aleja de la habitual dialéctica de lo políticamente correcto, en la línea de algunos de sus compañeros de gabinete, lo que no le perdonan los adalides de la ideología vacía que aún persisten, y lo que nos queda, en la oposición.
De momento, y para que no se monte una buena, Wert anuncia la reunión de un comité de expertos que tienen, esta vez sí, un curriculum extraordinario. La comisión deberá elevar al Gobierno, en un plazo de seis meses, sus conclusiones sobre la situación actual del sistema universitario y las posibles soluciones a los males de éste.
Pero para eso no hace falta ser sabio o experto, basta con haberse paseado por algún campus, se entiende que como alumno con cierto sentido crítico, para comprobar de qué manera el sistema no funciona, habiéndose convertido en una máquina que, por un lado, tritura millones y, por el otro, fabrica parados a mansalva.
Quedan ya para las hemerotecas los datos tan cacareados, pero que el Partido Socialista parece seguir ignorando: no tenemos ninguna universidad entre las ciento cincuenta más prestigiosas del mundo, sería bastante extraño lo contrario, pero tenemos más universidades que provincias. Tenemos también más universitarios que Alemania y, por supuesto, muchos más parados que ellos, buena parte de los mismos con titulaciones universitarias. Está claro que algo no funciona. No hay que ser un lince, o Bibiana Aído, para darse cuenta de ésto.
Como primeras medidas el Ministro apunta a la “racionalización” de la oferta, de forma que las carreras tengan, como mínimo, grupos de cincuenta y cinco alumnos. En la actualidad más del cuarenta por ciento de las titulaciones en las universidades públicas no llegan a ese mínimo, lo que significaría agrupar a los alumnos que cursan una titulación en unas pocas universidades. Se acabó, por falta de presupuesto y de resultados, el tener una universidad pública en la puerta de cada casa.
Quedamos a la espera, expectantes, de lo que nos digan los “sabios”. Sin una Universidad al nivel de nuestra Historia no podremos salir de ésta.
Málaga Hoy, 16 de abril de 2012
Os adjunto mi última crítica literaria publicada en el suplmento cultural, de El Norte de Castilla (Vocento), La sombra del Ciprés. En esta ocasión comparto página con Jesús Nieto, que firma otra crítica. Sólo un adjetivo: “modianesco”
Mientras en Málaga inundamos las calles de fiesta, folclore y alegría, mientras la Málaga oficial, con sus políticos y artistas oficiales, se pelea por chupar cámara y salir en la foto de turno, en Madrid se enunciaba el futuro próximo de la nación en unos presupuestos dignos de la mejor economía de guerra. Presupuestos austeros, más que austeros desesperados, como la desesperada situación económica en la que nos han dejado, Leer mas ...
En política municipal se pueden hacer pequeñas cosas que, aún sin dinero y sin resultar espectaculares, son las que hacen ciudad, las que constituyen la diferencia entre lo que llamamos una “gran ciudad” y lo que podemos denominar “una ciudad grande”.
Por desgracia, Málaga suele destacar por ser una de éstas últimas, un gran poblachón que tras crecer de forma acelerada ha perdido su esencia, su encanto, en muchos de sus rincones. Por suerte conserva unos pocos lugares mágicos.
Pero hay iniciativas, esas pequeñas cosas que decíamos, que pueden hacerse con facilidad para recuperar parte del encanto perdido y para, entre todos, ir creando una gran ciudad. Sin grandes presupuestos ni grandes obras.
Es el caso de una de las últimas actuaciones llevadas a cabo por la Junta de Distrito nº 2, distrito Este, que ha recuperado la histórica Fuente de la Olla de El Palo en su localización primitiva, en lo que hoy es la nueva plaza en las Cuatro Esquinas.
La Fuente de la Olla fue un diseño del ingeniero José María de Sancha, que diseñó una fuente de cuerpo exagonal con seis surtidores de agua y una gran vasija en su parte superior, de ahí el nombre que se le dio a la fuente, de la que se distribuyeron diversos ejemplares por buena parte de la ciudad. Desde estas fuentes, había otras en La Malagueta, en Huelin o en la Trinidad, los malagueños, aún sin agua corriente, recogían el agua que llevaban a sus casas desde el último tercio del siglo XIX hasta bien entrado el XX.
La última Fuente de la Olla, que todos recordaremos, estuvo situada en la Plaza del Carbón hasta la remodelación de este enclave, en el año 2005. Ese es el ejemplar de esta fuente que, tras estos años almacenada, recuperamos para El Palo y para Málaga.
Hace unos meses presenté a la Directora del Distrito, como Consejero de Cultura del mismo que soy, un pequeño texto en el que defendía la necesidad de recuperar la fuente en Las Cuatro Esquinas. Los motivos para ello era básicamente tres: embellecer la plaza, recuperar un elemento de nuestro patrimonio histórico-artístico y, fundamentalmente, preservar la memoria de buena parte de los malagueños.
Por suerte, tanto la concejala del Distrito, Carmen Casero, como la directora del mismo, Almudena Ramos, ya estaban trabajando en ello con anterioridad, ya que era una demanda de varias asociaciones de vecinos que venía de antaño.
Hoy la recuperación de este pequeño monumento es toda una realidad. Los paleños más observadores habrán podido ver la fuente casi terminada. Pronto será inaugurada, recuperando un trocito de nuestra historia y de nuestro patrimonio. Haciendo ciudad entre todos.
Málaga Hoy, 1 de abril de 2012
Escucho a “Los evangelistas”, la fusión de “Los Planetas” y “Lagartija Nick”, unidos para homenajear al desaparecido monstruo del cante, Enrique Morente. “Yo, poeta decadente”, inician la plegaria en memoria del maestro con las letras del andaluz Manuel Machado, el poeta olvidado de los dos hermanos. “Hasta los raíles del tren me hacen llorar”, hace los coros “Soleá” Morente, y yo siento Andalucía más que nunca. Es éste el verdadero Leer mas ...
Llega el 19 de marzo, una fecha que se ha caracterizado más, en los últimos años, por celebraciones consumistas en el Corte Inglés que por conmemoraciones histórico-políticas. Pero este año es diferente. Como muchos ya sabréis, pues para eso ya han estado una temporada dándonos la tabarra, se cumple el segundo centenario de nuestra primera constitución: “La Pepa”.
No hace falta recordar que el día 19 de marzo de 1812, festividad de San José, de ahí el cariñoso, o no tanto, apelativo, se aprobó en Cádiz nuestra primera carta magna. Aquel grito está hoy más que presente, pero no como el recuerdo del trozo de papel que nos sacó de la negritud de la decadencia imperial española, de aquel papel que nos dio, por vez primera, la categoría de ciudadanos sobre cuyas voluntades descansaba la soberanía nacional, sino como una celebración cateta de esas a las que somos tan aficionados. Como una definición cañí de los que hoy es nuestro país: un “Viva La Pepa” constante.
Más que la conmemoración de una fecha crucial en nuestra Historia, un pequeño haz de luz de progreso en nuestras etapas más oscuras, parece que recordamos la fundación de una feria o de una procesión más, como las que proliferan últimamente en las calles de nuestra ciudad.
Y es que a nuestra clase política, de ínfimo nivel cultural e intelectual, les vale con celebrar conmemoraciones en la que los protagonistas sean unos señores disfrazados de carnaval. A nuestros políticos les sobra con las fotos y, además, les falta la capacidad para hacer cosas con un mínimo de rigor.
O quizás no interese. Quizás no interese recordar que en la Constitución de 1812 se estableció en España por primera vez la división de poderes, tan deficiente actualmente que, quizás, ruborizaría a algunos de los padres constituyentes que esperarían, doscientos años después, que la Libertad y la Democracia estuviese más consolidada que en la actualidad.
La Constitución de 1812 fue un intento, en apariencia frustrado tras la vuelta de Fernando VII, de salir del ya tan manido atraso finisecular español. Un intento que fue germinando poco a poco en el corazón de muchos españoles y que fue resucitando de forma esporádica a lo largo de los últimos dos siglos hasta llegar a la Democracia actual. Pero carecemos de una verdadera conciencia y cultura democrática, cosa que podemos comprobar de forma diaria en los telediarios.
Por ello debemos, más que nunca, recuperar el espíritu de la Constitución de 1812 para gritar, por fin, y con conocimiento de causa, ¡Viva “La Pepa”! Para pedir una nueva España, como pedían en Cádiz hace ahora doscientos años.
Málaga Hoy, 18 de marzo de 2012