De O´Hara a los Lannister: sesenta años de cine (ABC)

Publicado en 28/10/2014 | Por Cristóbal Villalobos | Artículos, Historia, Literatura, Málaga

Maureen O´Hara entrando a misa a la Catedral de Málaga, Anthony Quiin ametralladora en mano por las calles de Almería. Realidad y ficción se entrelazan y confunden cuando el cine hace su aparición en nuestras vidas.

De los spaghetti western de Sergio Leone a la locura de “Juego de tronos”, con peregrinación de seguidores incluida, nuestra región ha acogido centenares de rodajes propiciados por  su riqueza cultural y diversidad paisajística.

La historia de las producciones internacionales en Andalucía se remonta casi a los inicios del séptimo arte como entretenimiento de masas, alcanzando su mayor esplendor en las décadas de los años sesenta y setenta, en la que la Costa del Sol, el desierto almeriense y algunas de las ciudades andaluzas más monumentales fueron el escenario privilegiado de multitud de films, muchos de ellos ya olvidados.

Este es el caso de una de las primeras grandes producciones hollywoodienses que se grabaron en nuestra tierra. Se trata de “Fuego sobre África”, de la que este año conmemoramos el sesenta aniversario de su estreno, en noviembre de 1954 y que contó, en un primer momento, con el título inequívoco de “Málaga”, por la importancia argumental y visual de la capital de la Costa del Sol en el film.

Dirigida por el norteamericano Richard Sale, la película nos retrotrae al Tánger internacional, nido de espías y malhechores, para contar la historia de una red de contrabandistas que actúa entre las costas andaluzas y  las norteafricanas provocando una gran mortalidad dentro de la policía tangerina, hecho que habría provocado la enorme preocupación de las potencias responsables de la ciudad, entre ellas los Estados Unidos.

A Málaga llegaría la superestrella del momento, Maureen O´Hara, famosa entonces ya por infinidad de películas, entre ellas los clásicos de John Ford, junto a John Wayne, “Río Grande” (1950) y “El hombre tranquilo” (1952), para protagonizar el largometraje junto al norteamericano Macdonald Carey, dando vida a una espía estadounidense enviada por su gobierno para destapar la trama delictiva.

La totalidad de la película se grabó en la ciudad andaluza, incluidas las escenas ambientadas en Tánger, para lo que el bar  malagueño “El refugio”, en el entorno de Calle Alcazabilla, se convirtió en  la taberna “Frisco”, dónde se reuniría lo más granado de la delincuencia y el espionaje tangerino.

Buena parte del equipo, incluida la estrella principal, de la que se dice que acudía a misa al principal templo de la ciudad, entre el revuelo del respetable, y el director, se hospedaban en el Hotel Miramar, que posteriormente hospedaría a otras grandes estrellas del celuloide. Allí, Richar Sale vería bailar a la malagueña Carmen Carrasco, que acabaría compartiendo varias escenas con la mismísima O´Hara.

Once años después, en 1965, por lo que en unos meses se cumplirán los cincuenta años del rodaje, el sur de España volvería a ser escenario de otra película en la que el norte de África sería sustituido por nuestra geografía. El desierto almeriense acogería los tiroteos entre los paracaidistas franceses y los independentistas argelinos en “Mando perdido”, casi a la vez que se grababan los primeros western en la zona.

Estrenada en 1966, la historia es protagonizada por Anthony Quinn, que  interpreta a un coronel francés de origen vasco que quiere recuperar  el honor perdido tras el desastre de Indochina, en la que él, junto con la mayoría de hombres de su unidad, fueron hechos prisioneros por los vietnamitas.

Alain Delon y Claudia Cardinale, éstos dos últimos en la cumbre tras la maravillosa “El Gatopardo” (1963), de Luchino Visconti, acompañarán a Quinn por una Argel que no es más que una fusión de las ciudades de Málaga y Almería. Así, en una de las primeras escenas, las tropas francesas llegarán a un centro de la ciudad en el que se distingue claramente la Acera de la Marina, con el entonces edificio de la Diputación Provincial, y la entrada de la Calle Larios.

El Mercado de Salamanca o el edificio de la Autoridad Portuaria, en la película cuartel general francés, serán otros de los edificios malagueños claramente reconocibles en las imágenes. A su vez, a la casbah, barrio  prohibido para los franceses de Argel  por su peligrosidad, se entra por los soportales de la Plaza Vieja de Almería, mientras la Cardinale se mueve por las calles como una vecina más, hasta el punto de que grabaría un par de películas más en tierras almerienses, entre ellas la recordada “Hasta que llegó su hora” (1968), de Leone, junto a Henry Fonda y Charles Bronson.

De O´Hara a los Lannister, la magia del cine sigue llegando a Andalucía. Puede que con menos glamour, quizás cualquier tiempo pasado fue mejor en el caso del cine, pero dejando nuevas anécdotas e historias que recordar dentro de otro medio siglo.

 Diario ABC, 26 de octubre de 2014

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