El farsante que demudó en héroe

Publicado en 02/02/2014 | Por Cristóbal Villalobos | Artículos, Historia, Literatura

 

Puede que Giovanni Bertone sólo fuese un actor, un gran actor que,  por uno de esos trágicos azares que a veces trae la vida, tuvo que acabar convirtiendo su existencia en una gran tragedia. Nadie sabe a ciencia cierta  que llevó a este estafador, que se ganaba la vida con mil embustes, a convertirse en héroe de la resistencia italiana y en sustento emocional y moral de sus compañeros del presidio de San Vittore, en Milán.

Entre ellos había un genial periodista, condenado a muerte por su oposición al fascismo, Indro Montanelli, que narraría posteriormente su encuentro con el general. Unos simples instantes en los que, con unas breves palabras y su ademán impasible, monóculo incluido, supo reconfortar al escritor ante una muerte que parecía certera e inminente.

¿Pero cómo Bertone se transformó en de la Rovere?  ¿cómo un vulgar delincuente pudo convertirse en  tan aristocrático mártir? Tantas décadas después los enigmas de esta historia se entrelazan y confunden entre la realidad, la leyenda y la reconstrucción literaria realizada por el propio Montanelli.

Lo único que parecía claro en aquellos momentos, al igual que ahora, era que un conocido charlatán genovés, que se ganaba la vida haciéndose pasar por un oficial italiano que intercedía, previo pago, por los prisioneros de los nazis, acabó muriendo como un héroe en Fossoli, junto a otros sententa y siete italianos, a finales de 1944, bajo la identidad de todo un héroe nacional.

El texto periodístico de Montanelli, en el que recordaba su encuentro con el falso general, causaría un gran revuelo en la Italia de la posguerra, ya que las dudas sobre la auténtica identidad  del cadáver tomado por el del general de la Rovere  coincidiría con la exhumación de los restos de los héroes de Fossoli  y su posterior inhumación en la catedral de Milán.

La historia daría lugar poco después a la película de Roberto Rossellini, “Il generale della Rovere”, que se alzaría con un León de Oro en el Festival de Venecia de 1959, con una magistral actuación del genial Vittorio de Sica. El guión, en colaboración con otros dos autores, sería obra del mismo Montanelli que, poco después, en un camino inverso al habitual, lo transformaría en una breve pero maravillosa obra literaria que hoy reedita la editorial “Confluencias” y que nos da el pretexto perfecto para recordar esta apasionante y rocambolesca historia.

Indro Montanelli reconstruye la trágica y heroica  peripecia de Bertone basándose en los retazos verídicos que han sobrevivido al paso del tiempo y completando los vacíos resultantes con su versión de los hechos. El resultado es un conmovedor relato que se lee de un trago y que te deja un regusto agridulce.

Quizás, muchos hombres sólo necesitan una oportunidad para redimirse, quizás algunos sólo necesitan que les traten con dignidad para dejar su vida miserable y convertirse en grandes hombres.

A Bertone lo detuvieron los nazis tras la denuncia  de los familiares de un prisionero, a los que él les había vendido la libertad de su ser querido, cuando en realidad había sido asesinado por los alemanes tiempo atrás.

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A su Excelencia Fortebraccio de la Rovere, general del ejército de tierra, amigo íntimo de Badoglio, enviado por los aliados para dirigir la resistencia italiana frente a los invasores nazis, le alcanzó una bala alemana aún cuando éstos tenían la orden de cogerlo vivo.

Cuenta Montanelli como a un oficial de las SS, que veía peligrar su carrera ante la muerte del general, y que había coincidido por casualidad con Bertone, se le ocurrió la brillante idea de hacer pasar al genovés por el general, con la promesa de salvarle la vida y la misión de desenmascarar a sus enlaces en la resistencia, presos en San Vittore.

Cuando el granuja se vio enfundado en su metafórico uniforme, y con el respeto y la admiración de sus compañeros, acabó, quién sabe por qué motivo,  ganándose las auténticas insignias de general. Al leer el libro uno se imagina a Vittorio de Sica, histriónico, caradura y tierno a partes iguales, muerto de miedo mientras consuela e insufla valor a los presos, resistiendo las torturas, muriendo de cara al enemigo, sin perder la serenidad, dando vivas a Italia, siendo sólo un farsante…

Cristóbal Villalobos

 

Cristóbal Villalobos @cristobalvs // Cuaderno de Lluvia @cuadernodlluvia

Escritor e historiador.

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