Larra y el 98

Publicado en 04/12/2010 | Por Cristóbal Villalobos | Literatura, Otros

Se cumplen doscientos años del nacimiento del célebre, aunque cada vez menos gracias a la LOGSE, Mariano José de Larra. Entre los españoles que aún recuerdan haberlo estudiado en el colegio su nombre se asocia a dos tópicos; al del “Vuelva usted mañana”, presente todavía en buena parte de la caótica administración púbica española, y al de su propia muerte, suicidio paradigmático del escritor romántico.

Larra era un dandi, como ya lo definiera Umbral. Un hombre culto y elegante creado así mismo como contraposición a sus compatriotas. Observó los defectos de los españoles, los plasmó en sus artículos de costumbres e intentó corregirlos.

Un artículo de costumbres es, en definición académica, un “tipo de literatura menor, de breve extensión, que prescinde del desarrollo de la acción o es muy rudimentario, limitándose a pintar un breve cuadro colorista, en el que se refleja con donaire y soltura el modo de vida de una época, una costumbre popular o un tipo genérico representativo”.

Pero Larra fue mucho más allá del artículo de costumbres que cultivaban otros autores como Mesonero Romanos o Estébanez Calderón ya que dotó a sus artículos de ironía y de su propia visión crítica de la sociedad con el fin último de reformar la sociedad, finalidad muy por encima de la anécdota narrada, anécdota que no superaban la mayoría de los autores.

A Larra le dolía España, y en sus artículos señalaba los males y las soluciones para su patria. Es por esto que su obra caló, décadas después, en los intelectuales de la Generación del 98, deseosos de europeizar a España y sacarla de su atraso secular.

Los miembros de la Generación del 98 encontraron en Larra a uno de sus más inmediatos predecesores y maestros. De ahí que algunos de sus miembros homenajearon a “Fígaro”.

El 13 de febrero de 1901, Larra se suicidó de un disparo ese mismo día del año 1837, algunos escritores que hoy se pueden encuadrar dentro de la Generación del 98 fueron, de luto y con sombreros de copa, al cementerio en el cual reposaban los restos del escritor. En ese homenaje Azorín dijo “la juventud ama a Larra cada vez más”, de esta forma, y con Azorín como portavoz, los autores del 98 se unían a Larra en su preocupación por España, protagonista de las obras de todos ellos.

Hoy, doscientos años después del nacimiento de Mariano José de Larra, España sigue anclada en muchos de aquellos males que tanto él como los noventaiochistas querían corregir. También posee nuevos males productos de los nuevos tiempos.

Por esto, como dice Jesús Miranda de Larra, descendiente directo del mismísimo “Fígaro” y autor de “Larra, biografía de un hombre desesperado”, “sigamos leyendo y amando a Larra, porque siempre habrá la posibilidad de hacer las cosas mejor”. Sigamos leyendo a Larra, y a los del 98, porque en estos tiempos de crisis, y no sólo económica, debemos ser más que nunca críticos con nuestra sociedad para intentar mejorarla.

Publicado en Diario Sur

¿Te gusta este artículo?¡Compartelo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *