Los emigrantes

Publicado en 17/01/2013 | Por Cristóbal Villalobos | Artículos

Pasan las navidades y, como los anuncios, pero al revés, mucho amigos regresan a sus exilios económicos por medio mundo, en busca de algo de futuro y de la esperanza que se les ha negado en nuestra tierra.
España empieza a oler como a  posguerra, y ese tufillo cutre y sepia comienza a penetrar en nuestra alma, en nuestros corazones. Ahora vemos normal aquello que hace unos años era impensable y nuestra generación, la mía, se debate de forma  extrema entre el hastío de la casa y la aventura desesperada en el exterior. Las maletas de cartón en las estaciones las cambiamos por “trolleys” comprados en el chino de la esquina y billetes de Ryanair, y los albañiles y obreros por ingenieros, pero volvemos al  “¡Vente a Alemania, Pepe!”.
Uno, que ha tenido últimamente mucha suerte, ve como los amigos de toda la vida, que estudiaron juntos y llevaron una vida paralela, o se han marchado o se lo plantean de forma inmediata. Arquitectos, ingenieros, informáticos, los mejores de sus promociones, se ven obligados a buscarse la vida, en muchas ocasiones trabajando de cualquier cosa o con becas y sueldos muy por debajo de sus conocimientos y sus titulaciones. Hemos pasado de que nos exploten en España a tener que ser explotados en Alemania, con lo que ya no se benefician ni nuestras empresas del esfuerzo y sufrimiento de los jóvenes españoles.
Los que permanecemos, bien por no atrevernos o bien por haber sido uno de los pocos jóvenes españoles que han encontrado trabajo aquí últimamente, nos quedamos como huérfanos, a merced de unos políticos que  nos animan a salir de aquí, a vivir experiencias, a labrarnos un curriculum, ignorando adrede que los que se marchan tienen, de media, mucha mayor preparación que la mayoría de nuestra clase política.
Mientras, nos hablan de políticas de empleo juvenil, y lo único que se les ocurre es montar algún cursito en el que alguien se lleva la pasta a cambio de dar una formación a beneficio de inventario, y alguna subvencioncita a la “spin off” del hijo del yerno del primo del concejal de turno.
España cañí, como siempre. Vuelven a sonar los compases de “El emigrante”, modernizados con hip hop chusco de barrio. Ya sólo nos queda que vuelva el estraperlo y, con lo del euro por receta y demás milongas, tengamos que comprar el paracetamol de extranjis en un puesto del mercadillo de los domingos. Salen los aviones estos días. Fabio, Julián, Jesús, Laura, Pablo, Rosa… mucha suerte.

Málaga Hoy, 15 de enero de 2013

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