Mi moción

Publicado en 16/07/2013 | Por Cristóbal Villalobos | Artículos, Política

La columna es un animal periodístico que vive condicionado por la temible dictadura de la actualidad. Las noticias diarias, que a veces son las mismas durante una larga temporada, mandan, e impiden al columnista desarrollar sobre papel aquellas paranoias que lleva años pergeñando y deseando escribir. A mí, por ejemplo, me gustaría estar escribiendo del Tour, de la subida a la legendaria cima del Mont Ventoux, que tantas historias ha dado el fabuloso mundo de las dos ruedas. Pero el ciclismo está casi peor que la política y no le interesaría a nadie.

Pero sin duda este deporte, o casi cualquier otra actividad humana, tiene más de verdad, de épica y de literatura que la política nacional, salpicada por rancias narraciones, ¿quién usa todavía los sms? ¿A Rajoy y a Bárcenas nadie les ha hablado del Whatshapp o del Line?

Bárcenas, que es como el mafioso de los Simpson pero del Barrio de Salamanca, ya no sabe qué hacer para salvar el cuello, y busca el cobijo de Pedro J., que quiere repetir la jugada de los GAL y volver a cargarse un Gobierno. Entonces estaba claro que lo mejor para España era un nuevo gabinete, un impulso que regenerara el país tras la corrupción felipista pero ¿y ahora? ¿es eso lo que necesitamos cuando parece, ahora sí, que empiezan a verse los primeros brotes verdes? ¿cuál es la alternativa?

A Rajoy se la han jugado por torpe, por ingenuo escriben en algunos medios, y se lo acabará por tragar una ola que es común a todos los partidos. La diferencia, que en este caso puede ser de un gobierno, es que, en otros lados, dominan el arte del escape y tienen una superioridad moral reconocida por ellos mismos, por eso cuando se imputa a buena parte de una administración por robar cientos de miles de millones de pesetas (en  esta divisa se aprecia de forma más realista la magnitud del asunto), o no pasa nada o es cosa de unos pocos golfos.

Rubalcaba, que es un cadáver político, intenta hincar los colmillos, pero  no puede perder el tiempo mientras le desmontan el partido desde las baronías y a Rajoy, que cada día se parece más a su plasma, le van a hacer la misma jugada desde Génova. Los que están son malos.  Los que vienen son peores. Así que uno no sabe qué es lo mejor para España, que somos nosotros, a no ser que sea presentar una enmienda a la totalidad y que, como mal menor, le nombren presidente a uno mismo, que es el único que tiene mi confianza. Aunque no siempre.

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