Si non é vero é ben trovato

Publicado en 07/12/2011 | Por Cristóbal Villalobos | Literatura, Microrrelatos

En este país subyugado por la dictadura de lo políticamente correcto las noticias son, normalmente, un bucle infinito en el que los de siempre dicen las mismas cosas; un día de la marmota constante en el que la originalidad suele faltar, cuando no nos abruman con informaciones poco respetuosas para lectores.
Entre esas noticias, entre esos días de decadente monotonía, surgen a veces veloces rayos de luz, o simples ráfagas de frescor en un ambiente un tanto cargado. Esa es, al menos para mí, la historia de un joven estudiante dispuesto a vengar s u país, un gran país, de la derrota y la humillación.
Dicen que un joven holandés, fortachon y pelirrojo, embriagado por los elixires de la noche universitaria granadina, harto de arrastrar la vergüenza futbolística de la derrota de su selección en el pasado Mundial, y harto de que sus compañeros españoles le recordasen el óbito de su honra, entre tapa y tapa, entre caña y caña, decidió arreglar por fin el entuerto en que quedaba en entredicho su hombría.
Y fue así que se dirigió con paso firme, al menos eso creía él, hacia el monumental mástil coronado por la enseña nacional que preside la Avenida de la Constitución de Granada. Con un torpe salto se encaramó al enorme palo, avanzando unos metros hasta llegar a la argolla que sujetaba uno de los extremos de la enseña.
Así comenzó su particular lucha, la del holandés contra la argolla, que le mantuvo entretenido mientras los viandantes se congregaban en la plaza, curiosos ante el extraño espectáculo.  Las cámaras de seguridad cercanas, todo un Gran Hermano dispuesto para controlar el tráfico, acabaron por delatarlo, alertando a la Policía Local de la sana actividad nocturna que el estudiante desplegaba.
Los locales, con su mala follá habitual,  le conminaron a deponer su actitud. El holandés, frustrado en su propósito,  aceptó tristemente, otra vez, su derrota, acabando confinado en las dependencias policiales.
Pido clemencia hoy para el holandés errado. Una mala noche , o buena, la tiene cualquiera . Fuentes judiciales filtran a la prensa que el peso de la ley caerá con toda su fuerza sobre el desdichado Erasmus. El cónsul de Holanda se ha desplazado raudo hasta la ciudad nazarí, como llaman a Graná algunos cursis.
Un teletipo de agencia confirma que sus abogados, con el afán desesperado de salvar el futuro del joven, le aconsejan declararse batasuno, o  directivo del Santander, con el objetivo de que la fiscalía retire los cargos o  de que el Gobierno de ZP lo indulte en su último Consejo de Ministros.
Quizás no ocurriese exactamente así pero…  si non é vero é ben trovato.

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